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Oklahoma City Thunder

El Thunder jugará contra el Barcelona en España

¿Kevin Durant jugará en España? esa es la pregunta que todos se hacen hoy luego del anuncio de la mini gira que tendrá Oklahoma City Thunder en España y que enfrentará a uno de los semifinalistas de la presente temporada ante el FC Barcelona en un encuentro amistoso que se llevará a cabo el próximo 5 de octubre en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

Asimismo, el juego que ya está confirmado es el de el Real Madrid vs Oklahoma City Thunder en el Barclaycard Center de Madrid el 3 de octubre, es decir, dos días antes del partido que jugarían ante el equipo estadounidense.  

El piloto de Moto GP no se cortó en sus críticas

Aleix Espargaró acabó indignado con la actuación del Manchester City en el Santiago Bernabéu.

El piloto de MotoGP, declarado seguidor del Barcelona, cargó contra el papel de Manuel Pellegrini en la derrota de su conjunto, que dejó una pobre imagen ante el Real Madrid, pese a que el técnico calificó el 1-0 como injusto. “Vaya castaña de partido, igualito que el de ayer”, dijo Espargaró, comparando el Madrid-City con la vuelta del Bayern de Múnich-Atlético de Madrid. “Con esta plantilla y no hacer ni una ocasión en 180 minutos. Pellegrini es un sinvergüenza”, añadió.
Atletico dinero Champions

El dinero que va a ganar el Atlético en esta Champions


Llegar a la final de la Champions le supondrá un importante beneficio económico al Atlético de Madrid. Y es que el club ya se ha asegurado ya 47,5 millones de euros de ingresos en la presente edición de la Champions League. Y esa cifra podría llegar, como mínimo, a los 62,5 millones si ganan la competición, pues la UEFA entrega un premio de 15 millones al campeón.

Y todavía hay más. Porque al Atlético de Madrid le tocará una porción del ‘Market pool’ de la Champions, según la cuota de mercado de la televisión de cada país. En los últimos años, el Atlético ha obtenido cerca de 20 millones de euros.

domingo, septiembre 2

Los hinchas "Más que el fútbol".




Mira a los jugadores de mi equipo. ¡Qué nobleza! Fuera y dentro del campo, ejemplos para la especie.






Una victoria de mi equipo sobre el innombrable otro es más que un resultado en un campo de fútbol, más que el once de mi vida marcando más goles que el enemigo. Una victoria de mi equipo sobre el otro es un triunfo para la humanidad: ganan los valores eternos que los colores de mi equipo encarnan, vence la justicia contra la injusticia, el bien contra el mal, la verdad contra la mentira. 



Porque sí. Sí. Solo hay una verdad. Y si alguna vez gana el otro es porque hizo trampas, porque el árbitro fue comprado, porque durante 90 minutos Dios le cedió el terreno a Satanás. De ninguna manera no mereció ganar. Cualquiera que tenga uso de la razón lo sabe.


Vayamos al detalle. Los goles que marca mi equipo nunca son goles en fuera de juego; los fueras de juego que no pitan cuando marca el otro siempre lo son. Habrá algunos cobardes -esos anémicos comentaristas que dicen ser "neutrales" - que dirán que están en desacuerdo conmigo, o que pese a ver la jugada repetida veinte veces en cámara lenta, y desde todos los ángulos, insisten en que es imposible determinar con absoluta seguridad lo que realmente ocurrió. Mienten. Solo las mentes estrechas, o mezquinas o corruptas no entienden que lo que aquí hay en juego no admite ambigüedades. Esta es la guerra. Si no te defines, no hay perdón.







Mira a los jugadores de mi equipo. ¡Qué nobleza! Fuera y dentro del campo, ejemplos para la especie. Algunos serán argentinos, otros alemanes, croatas, franceses, portugueses, brasileños, catalanes, andaluces, asturianos, manchegos, vascos, canarios, ciudadanos de Camerún. A veces serán ingleses o italianos. Serán altos o bajos, rubios o morenos. Da igual. Visten la camiseta de mi equipo y eso les libra de pecado. Los jugadores del otro equipo son teatreros, son tontos, son envidiosos, gente ruin. Son una visión de un mundo peor.

¡Y cómo juegan los míos! Con finura, con toque, con amor por el balón. Los otros son una ofensa al buen gusto. Ese estilo rústico tan suyo, balones para arriba y a ver qué pasa. Sí. La belleza también es un valor, y el otro equipo representa la fealdad. Y el mejor jugador de mi equipo es el mejor del mundo, y punto; el mejor del otro es un cantamañanas, un pobre acomplejado.

Y fíjate en nuestro entrenador. Un tipo de una honradez escalofriante. No se corta, no se arruga. Cuenta las cosas como son. El otro entrenador…bueno, la hipocresía hecha carne. Tan bueno, él; tan gentil…¡qué asco! Es una víbora. Se viste de santo pero alberga odio en el corazón y todo lo que dice es lo opuesto a lo que cree.







Yo juro ser fiel a mi equipo, a mi iglesia -la única, la apostólica, la verdadera- hasta que la muerte me separe

Los jugadores cambian y los entrenadores cambian también. Incluso a veces cambian de mi equipo al otro, y viceversa. No. No hay grises, no hay ninguna contradicción. Si vienen a mi equipo, sean de donde sean, la camiseta les purga de todo mal. Los santos en el cielo celebran su arrepentimiento, su redención, recuperada visión moral. Los que abandonan mi equipo para el otro, en cambio, son unos traidores, son lo peor de lo peor, son Lúcifer caído -por soberbia e idiotez- al infierno.

O estás conmigo o estás en contra mía. O eres de mi bando o eres del otro. La neutralidad, repito, no existe. En un combate tan primordial, en el que la única comparación viable es la del Catolicismo contra el Islam en tiempos de la Cruzadas, no está permitido elegir mi bando hoy y el otro mañana. Algunos periodistas dicen que sí se puede. Basura. Hay dos tipos de periodistas, y nada más. 







Los que están con mi equipo -gente decente, íntegra, perspicaz- y los que están con el otro -comprados, parte de una siniestra conspiración que obedece a intereses políticos o empresariales-. Los peores son los que intentan disimular, los que dicen que solo son partidarios del "buen fútbol". ¡Bah! Ellos son los más corruptos, los que cobran más por sus mentiras.

Yo no sé ni mentir, ni disimular. Yo juro ser fiel a mi equipo, a mi iglesia -la única, la apostólica, la verdadera- hasta que la muerte me separe. Es quien soy. Es mi identidad. Mi alfa y mi omega. Los del otro equipo, y todos aquellos que cuestionan mi fe, a la hoguera.



JOHN CARLIN



Potencial el cerebro