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Muere Nicky Hayden después de cinco días en coma

Nicky Hayden falleció este lunes en el hospital de la ciudad italiana de Cesena, donde se encontraba ingresado desde el 17 de mayo tras ser atropellado por un coche, informó el centro médico en un comunicado. Las condiciones del campeón del mundo de MotoGP en 2006 y actual piloto de Superbikes con el equipo Red Bull han sido críticas desde que fuera atropellado mientras circulaba con un grupo de amigos en bicicleta en la localidad adriática de Rimini.


Fenerbahce Istanbul is EuroLeague champion!

El Fenerbahce de Obradovic reina en Europa

El equipo turco gana su primer título europeo al barrer al Olympiacos en la final

Cuando un equipo tiene grandes jugadores, está dirigido por el mejor entrenador de Europa, defiende como si no hubiese un mañana y tiene mil argumentos ofensivos sincronizados a la perfección, lo normal es que gane. Si además juega en su cancha ante casi 15.000 aficionados que se dejan la garganta apoyándolo, resulta casi imposible que pierda. Ese es el perfil del Fenerbahce, que cumplió con la lógica y aplastó al Olympiacos (80-64) para proclamarse campeón de Europa.


Carroll y Augustine pugnan por un rebote

CSKA arrolla al Real Madrid en el partido de consolación de la Final Four

Sin ánimo para superar la decepción de la derrota en semifinales, los de Laso se marchan de Estambul últimos y con mala imagen (70-94)

El líder de la regularidad acabó último en el territorio del KO. El Madrid se marchaba de su quinta Final Four en siete años igual que en la de 2011 en Barcelona. Entre medias, un título y dos finales perdidas. De la derrota de Londres se levantaron los madridistas ganando la Liga, de la de Milán un año después no. A partir del miércoles en los playoffs por la Liga se medirán las consecuencias del varapalo.

viernes, junio 22

El deporte y la política.




El deporte y la política tienen una relación tan estrecha, tan íntima, como… bueno, como Alemania y Grecia, cuyos seleccionados de fútbol juegan este viernes en Gdansk en cuartos de final de la Euro 2012.




En este preciso momento, las vicisitudes económicas y sociales de la crisis del euro y de la Unión Europea han llevado a muchos griegos a sentirse constreñidos por los alemanes, y algunos altavoces políticos han llegado a comparar esa presión con la ocupación y la prepotencia nazi durante la guerra mundial.




Semejante disparate es habitual en el deporte más popular del mundo, justamente por eso, porque siendo popular se presta a la manipulación.

Lo crucial es distinguir entre dos preposiciones: si el llamado deporte de masas es del público o para el público…

El de hoy no es el primero ni será el último encuentro deportivo que se juega también en el plano político y social. Lo que cambia son las repercusiones.




Algo es indudable: el deporte puede fastidiar tanto como la política. El escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán encontró una imagen perfecta: "el deporte de masas es una válvula de escape para malos gases retenidos en el bajo vientre de la sociedad".

En este artículo recorremos algunos ejemplos de eventos deportivos y las razones de su desborde en la cuenca política.




Nazismo y fascismo

Hitler y Mussolini supieron del valor del deporte para impulsar el orgullo nacional e identificarlo con sus gobiernos.

El dictador italiano se fortaleció con el prestigio que le proporcionaron los dos títulos mundiales (1934 y 1938) ganados por el seleccionado nacional de fútbol, mientras que el alemán convirtió los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 en recordatorio y símbolo de la vitalidad de su régimen y su credo.


En el mundial de 1934, realizado en Italia, Mussolini se encargó de seleccionar personalmente a los árbitros y asistió a todos los partidos jugados por el equipo nacional, en el Stadio Mussolini. Cada victoria era suya.

En Berlín también se coronó el fútbol de Mussolini, en final ante Austria (país natal de Hitler) mientras que Alemania, cuyos jugadores llevaban la cruz esvástica en el escudo de la camiseta, cayó en cuartos de final ante Noruega, país ocupado luego por las tropas alemanas.

"Ganar un partido internacional", decía Goebbels, el ministro de Propagand
a, "es más importante para la gente que capturar una ciudad".
El atleta estadounidense negro Jesse Owens sofocó el trueno del racismo nazi al quedarse con cuatro oros: 100 y 200 metros, salto en largo y 4x100m.
Esto tuvo un llamativo contrapunto en el boxeo: el alemán Max Schmeling, que en 1936 derrotó en Nueva York al estadounidense Joe Louis, fue ensalzado copiosamente por el régimen nazi (y el Ku Klux Klan), pero la adoración se convirtió en desprecio al año siguiente, cuando Louis, ya campeón mundial, noqueó a Schmeling en el primer round.
Fue, se ha dicho, el nocaut más significativo de la historia del deporte.
Posteriormente, los regímenes militares brasileño y argentino aprovecharon políticamente los éxitos de los respectivos seleccionados de fútbol en torneos internacionales. El caso más notorio fue el Mundial de 1978 en Argentina.
 




La política del deporte




Más interesante aún que la enumeración y hasta las razones, es la alineación de las fuerzas que politizan el deporte, o mejor dicho, que reconocen la naturaleza política del deporte.
El escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003) explicó en un prólogo de 1972 al libro "Política y deporte", de Luis Dávila, que "la derecha se muestra propicia al desarrollo deportivo por una serie de motivaciones: raciales (mejora la raza), integradoras (crea en el ciudadano espíritu de participación en el "éxito" como categoría), evasivas (canaliza la agresividad social por el vehículo activo de la práctica o por el vehículo pasivo de la contemplación interesada del espectáculo deportivo)".
Y agregaba: "la izquierda critica el deporte por todo lo que lo elogia la derecha; en definitiva, por su conversión en instrumento del poder represor o integrador para la integración y paralización de las masas".
Muchos intelectuales de izquierda han renunciado a (o por lo menos atenuado) esa actitud crítica en las últimas décadas, persuadidos por gente como Vázquez Montalbán y el uruguayo Eduardo Galeano, autor de El fútbol a sol y sombra (1995), ambos apasionados seguidores del fútbol.
Vázquez Montalbán atribuía esta reconciliación de los intelectuales con el deporte al "debilitamiento de la sublimación formal del fascismo", en una típica estocada suya al poder franquista, en una época en que "el deporte es (era) la única participación épica legalizada de nuestro pueblo".

BBC Mundo


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