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El Borussia Dortmund festeja el 2-2, convertido por Marco Reus. Al Real Madrid le vino bien. (EFE)

Real Madrid eligió ser segundo para evitar rivales fuertes en los octavos

Iba 2-0 y terminó 2-2 de local con Dortmund. Así, tendrá rivales más débiles que si hubiera ganado su grupo. Terminó la fase de grupos de la Champions League y el lunes habrá sorteo.

El Santiago Bernabéu, vestido de Champions League, no se incomodó ni un poco por ese segundo gol del Borussia Dortmund -convertido por Marco Reus- que significó el 2-2 en un partido que parecía encaminado para el equipo de la Casa Blanca y el retroceso al segundo puesto en el Grupo F. Había una razón para esa calma: no ganar el grupo parecía (y parece) un mejor negocio para el Real Madrid de cara al sorteo de los octavos de final, que se desarrollará el lunes, en Nyon.

Luka Modric

Modric, también investigado por Hacienda

Luka Modric es el nuevo objetivo de la investigación ‘Football Leaks’. El centrocampista está en el punto de mira de Hacienda por el desvío de sus derechos de imagen a una sociedad con sede en Luxemburgo y por no declarar sus ingresos en 2013 y 2014, tal y como desvela ‘El Mundo’ en su portada de este martes.

Jugadores del Real Madrid como Cristiano Ronaldo, Fabio Coentro y Pepe también han sido o están siendo investigados por el fisco español por estos mismos hechos. ‘Football Leaks’ es una investigación llevada a cabo de forma conjunta por 12 medios de comunicación europeos, que han destapado otros casos como los de José Mourinho, Mesut Ozil o Radamel Falcao.


Resultado de imagen de ronaldo y los paraisos fiscales

Cristiano Ronaldo, acusado de evadir 150 millones con varias sociedades en un paraíso fiscal

Según los documentos extraídos por la web 'Footballl Leaks' que se ha hecho eco la revista alemana 'Der Spiegel', Cristiano Ronaldo habría generado casi 150 millones de euros en publicidad a través de varias empresas de las Islas Virgen Británicas, un paraíso fiscal del Caribe.

De estos 150 millones de euros en derechos de imagen, según los documentos de la web, solo habría pagado 5,6 millones a Hacienda por ello, menos de un 4% del total.


Hacienda investiga también a Mourinho y Mendes, que compartirían un entramado societario en paraísos fiscales con Ronaldo

viernes, junio 22

El deporte y la política.




El deporte y la política tienen una relación tan estrecha, tan íntima, como… bueno, como Alemania y Grecia, cuyos seleccionados de fútbol juegan este viernes en Gdansk en cuartos de final de la Euro 2012.




En este preciso momento, las vicisitudes económicas y sociales de la crisis del euro y de la Unión Europea han llevado a muchos griegos a sentirse constreñidos por los alemanes, y algunos altavoces políticos han llegado a comparar esa presión con la ocupación y la prepotencia nazi durante la guerra mundial.




Semejante disparate es habitual en el deporte más popular del mundo, justamente por eso, porque siendo popular se presta a la manipulación.

Lo crucial es distinguir entre dos preposiciones: si el llamado deporte de masas es del público o para el público…

El de hoy no es el primero ni será el último encuentro deportivo que se juega también en el plano político y social. Lo que cambia son las repercusiones.




Algo es indudable: el deporte puede fastidiar tanto como la política. El escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán encontró una imagen perfecta: "el deporte de masas es una válvula de escape para malos gases retenidos en el bajo vientre de la sociedad".

En este artículo recorremos algunos ejemplos de eventos deportivos y las razones de su desborde en la cuenca política.




Nazismo y fascismo

Hitler y Mussolini supieron del valor del deporte para impulsar el orgullo nacional e identificarlo con sus gobiernos.

El dictador italiano se fortaleció con el prestigio que le proporcionaron los dos títulos mundiales (1934 y 1938) ganados por el seleccionado nacional de fútbol, mientras que el alemán convirtió los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 en recordatorio y símbolo de la vitalidad de su régimen y su credo.


En el mundial de 1934, realizado en Italia, Mussolini se encargó de seleccionar personalmente a los árbitros y asistió a todos los partidos jugados por el equipo nacional, en el Stadio Mussolini. Cada victoria era suya.

En Berlín también se coronó el fútbol de Mussolini, en final ante Austria (país natal de Hitler) mientras que Alemania, cuyos jugadores llevaban la cruz esvástica en el escudo de la camiseta, cayó en cuartos de final ante Noruega, país ocupado luego por las tropas alemanas.

"Ganar un partido internacional", decía Goebbels, el ministro de Propagand
a, "es más importante para la gente que capturar una ciudad".
El atleta estadounidense negro Jesse Owens sofocó el trueno del racismo nazi al quedarse con cuatro oros: 100 y 200 metros, salto en largo y 4x100m.
Esto tuvo un llamativo contrapunto en el boxeo: el alemán Max Schmeling, que en 1936 derrotó en Nueva York al estadounidense Joe Louis, fue ensalzado copiosamente por el régimen nazi (y el Ku Klux Klan), pero la adoración se convirtió en desprecio al año siguiente, cuando Louis, ya campeón mundial, noqueó a Schmeling en el primer round.
Fue, se ha dicho, el nocaut más significativo de la historia del deporte.
Posteriormente, los regímenes militares brasileño y argentino aprovecharon políticamente los éxitos de los respectivos seleccionados de fútbol en torneos internacionales. El caso más notorio fue el Mundial de 1978 en Argentina.
 




La política del deporte




Más interesante aún que la enumeración y hasta las razones, es la alineación de las fuerzas que politizan el deporte, o mejor dicho, que reconocen la naturaleza política del deporte.
El escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003) explicó en un prólogo de 1972 al libro "Política y deporte", de Luis Dávila, que "la derecha se muestra propicia al desarrollo deportivo por una serie de motivaciones: raciales (mejora la raza), integradoras (crea en el ciudadano espíritu de participación en el "éxito" como categoría), evasivas (canaliza la agresividad social por el vehículo activo de la práctica o por el vehículo pasivo de la contemplación interesada del espectáculo deportivo)".
Y agregaba: "la izquierda critica el deporte por todo lo que lo elogia la derecha; en definitiva, por su conversión en instrumento del poder represor o integrador para la integración y paralización de las masas".
Muchos intelectuales de izquierda han renunciado a (o por lo menos atenuado) esa actitud crítica en las últimas décadas, persuadidos por gente como Vázquez Montalbán y el uruguayo Eduardo Galeano, autor de El fútbol a sol y sombra (1995), ambos apasionados seguidores del fútbol.
Vázquez Montalbán atribuía esta reconciliación de los intelectuales con el deporte al "debilitamiento de la sublimación formal del fascismo", en una típica estocada suya al poder franquista, en una época en que "el deporte es (era) la única participación épica legalizada de nuestro pueblo".

BBC Mundo


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