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domingo, noviembre 14

LA MUERTE SÚBITA EN EL DEPORTE


Por qué se produce la muerte súbita

Depende de la edad, aclara Valentí Fuster, del hospital Mount Sinai de Nueva York y del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid. En personas mayores de 35 o 40 años, la principal causa de muerte súbita desencadenada por la actividad física es el infarto de miocardio.





Es decir, la obstrucción de una de las arterias coronarias que irrigan el músculo cardiaco a causa de un coágulo. El riesgo de este tipo de muerte súbita se ve aumentado por factores de riesgo fáciles de evaluar como la hipertensión, el exceso de colesterol o el tabaquismo.

En personas menores de 35 años, por el contrario, la principal causa de muerte súbita desencadenada por la actividad física es tener el músculo cardiaco de un grosor exagerado. Esta alteración, técnicamente llamada miocardiopatía hipertrófica, puede desencadenar una arritmia maligna en la que el corazón pierde la capacidad de latir.

Un detalle importante es que no todas las personas con un corazón grueso corren el mismo riesgo. Depende de la composición del músculo cardiaco, según demostró Fuster en estudios pioneros que se remontan a 1977. En casos en que el miocardio es grueso porque el músculo se ha adaptado al esfuerzo aumentando de tamaño, como ocurre a menudo en deportistas de élite, no hay peligro. Pero en casos en que el músculo es grueso desde antes de hacer deporte porque en su interior ha crecido un tejido no muscular –llamado tejido intersticial–, sí hay peligro porque este tejido intersticial puede afectar a la capacidad de latir y generar arritmias.

Cuántos casos hay

 En España se registran unas 25 muertes súbitas al año en personas menores de 35 años que practican deporte, informa Josep Brugada. Por comparación, la cifra total de muertes súbitas en el conjunto de la población asciende a unas 30.000 al año. Por lo tanto, solo una de cada mil muertes súbitas están desencadenadas por el deporte en personas jóvenes. "Son muy pocas, pero tienen un gran impacto en las familias afectadas y debemos hacer lo que esté en nuestra mano por prevenirlas", argumenta Brugada.





En cambio, son mucho más numerosos los infartos desencadenados por la práctica de un deporte poco adecuado en personas mayores de 40 años poco preparadas para la actividad física, añade Jordi Rius, cardiólogo de la clínica Teknon. Para evitarlas en la medida de lo posible, "conviene evaluar la salud cardiovascular de las personas que empiezan a hacer deporte después de haber llevado durante años una vida sedentaria", señala Rius.

Señales que indican que una persona tiene un riesgo elevado


Si una persona se ha desmayado alguna vez practicando deporte, o si tiene en ocasiones sensación de mareo, o si tiene palpitaciones, "debería consultar a un médico", sostiene Marta Sitges, cardióloga del hospital Clínic especialista en los efectos de la actividad física sobre el corazón. "Estos son síntomas que no se deben ignorar, porque son indicios de que puede haber un problema cardiaco". En el caso de Antonio Puerta, por ejemplo, siguió trabajando como futbolista después de haber sufrido este tipo de síntomas en varias ocasiones.

Tampoco deberían ignorarse los antecedentes familiares de muerte súbita a edades tempranas, como en el caso del también futbolista Miguel García, que pueden indicar un riesgo más alto que el de la población general.

A partir de los 35 años, cuando el infarto se convierte en la causa principal de muerte súbita, un dolor opresivo en el tórax durante la práctica de actividad física puede indicar falta de riego sanguíneo en las arterias coronarias, lo que también hace aconsejable una consulta médica.

Con todo, gran parte de los casos de muerte súbita llegan sin previo aviso. Según un estudio que ha analizado 118 casos en personas que practicaban deporte en Gran Bretaña, publicado el año pasado en la revista Heart, sólo un 18% habían tenido síntomas previos de enfermedad cardiaca y sólo el 17% tenían antecedentes familiares de riesgo. Por ello, los cardiólogos aconsejan chequeos a quienes practican deporte incluso si no han sufrido ninguno de estos síntomas y no tienen antecedentes familiares.

¿Hay unos deportes más peligrosos que otros?





Los casos de Puerta, Jarque, De la Red y García pueden dar la sensación de que el riesgo de muerte es mayor en el fútbol que en otros deportes. "Es una sensación falsa", advierte Brugada. "También se dan muertes súbitas en personas que hacen ciclismo o corren maratones, aunque no reciben la misma atención mediática". El riesgo de muerte súbita, informa el cardiólogo, depende del esfuerzo a que se someta el corazón. Así, afecta a deportistas que practican actividades muy intensas.O bien a personas poco entrenadas que exigen a su corazón más de lo que puede dar de sí. Por el contrario, el riesgo es mínimo en personas que practican una actividad física asidua pero moderada.

 ¿A partir de qué edad se dan casos de muerte súbita?

 La mitad de las 118 muertes registradas en el estudio británico se agruparon en la población de 16 a 30 años. Pero también hubo 13 muertes en el grupo de 11 a 15 años y tres casos en niños de entre 7 y 10 años. Estos datos indican que, en casos de ciertos trastornos cardiacos, no hay ninguna edad en que el riesgo sea cero. Sin embargo, incluso en estos casos, el riesgo aumenta de manera significativa a partir de la adolescencia.


¿Conviene hacer un chequeo a los niños que practican deporte?


Dado que todos los niños son físicamente activos, la Unidad de Cardiología Deportiva del Clínic recomienda un examen médico para comprobar la salud cardiaca de toda la población escolar. Este examen incluiría una exploración física en la que se auscultaría el corazón y un electrocardiograma.

En el caso improbable de que se detectara un problema, se harían pruebas adicionales como una ecografía cardiaca. Los cardiólogos del Clínic recomiendan hacer este examen médico al principio de la adolescencia, ya que a esa edad la gran mayoría de problemas cardiacos dejan su huella en el electrocardiograma. En cambio, si el electrocardiograma se hace a edades más tempranas, en que el corazón aún no ha acabado de crecer, es posible que el resultado sea normal y que una anomalía se desarrolle más tarde.

¿Les conviene un chequeo a adultos jóvenes que practican deporte?


Para las personas que practican deporte de alta intensidad, como correr maratones o recorrer cientos de kilómetros en bicicleta cada semana, el Clínic recomienda las mismas pruebas que a los deportistas profesionales: un electrocardiograma y una prueba de esfuerzo cada año y una ecografía cardiaca cada dos años. La repetición de pruebas en años sucesivos es útil para ver cómo el corazón se adapta a lo largo de la vida a la actividad extrema, informa Josep Brugada. Estas pruebas no son necesarias para adultos jóvenes que practican deporte de intensidad moderada y que no tengan ni síntomas de alarma ni antecedentes familiares de riesgo.

¿Les conviene un chequeo a adultos de mediana edad que practican deporte?


Las personas mayores de 35 años que empiezan a hacer actividad física tras años de sedentarismo son las que corren más riesgo de sufrir un paro cardiaco debido al ejercicio. A este colectivo, los cardiólogos consultados por les recomiendan una revisión exhaustiva de su salud cardiovascular que incluya medida de la tensión arterial, análisis de sangre, prueba de esfuerzo con electrocardiograma y ecografía cardiaca. A las personas mayores de 35 años que siempre se han mantenido en forma y no tienen factores de riesgo cardiovascular, como tabaquismo o hipertensión, el Clínic les recomienda un electrocardiograma en reposo y una prueba de esfuerzo cada 5 años.


¿Quién debe pagar las pruebas?


Todas estas pruebas no son excesivamente caras. Un electrocardiograma puede costar menos de 50 euros –aunque algunos centros los cobran más caros–; y la prueba de esfuerzo y la ecografía cardiaca pueden costar menos de 100 euros cada una. Sin embargo, la sanidad pública no dispone de recursos para cubrir el coste de estas pruebas para todas las personas que hacen deporte.


Por ello, Brugada propone que sean los propios deportistas quienes asuman el coste del chequeo cardiaco. "Comparado con lo que cuestan la ropa y el material deportivo, y las matrículas a clubs y gimnasios, una revisión cardiológica es asequible. Y previene un gran riesgo", afirma Brugada.



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